El Paseo Costero, diseñado en conjunto entre BMA Arquitectos y Laura Bernaola Estudio, es el resultado del encuentro genuino entre una potente idea rectora y el paisaje que ofrece nuestra topografía.


El proyecto plantea un parque con un recorrido de 300 metros lineales, suspendido sobre médanos que fueron recuperados a partir de las acciones llevadas adelante por el municipio desde el año 2015. En la propuesta se incluyen tres “islas” que actúan como hitos de paisaje natural destinados a descanso o estancia y desde las cuales se restauran puntos de vista únicos.
En el marco de una serie de medidas tendientes a transformar Pinamar en un modelo de ciudad sostenible, la pasarela costera se vuelve un recurso primordial que busca dar funcionalidad, espacios de contemplación y disfrute visual.
Siguiendo como premisa la disminución del impacto ambiental, se optó por una estrategia constructiva de baja agresividad. Así, por ejemplo, los pozos aislados para su fundación se hicieron de forma manual. El tramo se integra a una zona de preservación que ya ha logrado una importante fijación, a través de algunas especies autóctonas y otras que se adaptaron al suelo arenoso, conformando reales jardines costeros.

El paseo lineal se levanta sobre palafitos, sin interferir en el movimiento natural de los médanos. Los pilotes de madera fueron tratados en origen con CCA a 10 kg. de presión y todas las piezas aéreas, como vigas, cabios y tablas, con CCA a 6 kg. de presión, de acuerdo a lo establecido por la ordenanza de la Dirección de Frente Marítimo de la Municipalidad de Pinamar. El desafío, una vez más, consiste en provocar una huella leve en el ecosistema y es por eso que la madera de pino no será tratada in situ con pinturas ni impregnantes, sino que se dejará que el material se adapte naturalmente a las condiciones bioclimáticas.
Las extraordinarias propiedades físicas de la madera se prestan a un amplio campo de aplicaciones. Es un elemento ligero, versátil, duradero, maleable, permeable y disponible y es capaz de formar estructuras permanentes que resultan respetuosas con el medio ambiente. Su uso aporta calidez y personalidad a cualquier construcción arquitectónica.
El oficio se combina con el ingenio en la materialidad impecablemente detallada: piezas de madera, de distintas escuadrías, que pueden cumplir la función de pilote, columnas, vigas de sustentación o simplemente pantallas visuales. Las vinculaciones entre las diferentes piezas se dan con encastres madereros, transmitiendo las largas estructurales entre pieza y pieza hacia el suelo, a fin de evitar que una pieza metálica trabaje, debido a la corrosión que provocan la cercanía al mar y la salinidad. Este tipo de construcción puede realizarse gracias a que se cuenta con mano de obra local, con un basto conocimiento y experiencia en el comportamiento del material.

Desde hace algunos años, en arquitectura y urbanismo existe una tendencia global a usar materiales en estado natural, y el cambio climático ha puesto a la madera como material preponderante. Si se trata además de madera de bosques de replantación, está confirmado que es la industria que menos contamina en su producción.
Como proyectistas, manifestamos un fuerte compromiso para preservar la sustentabilidad urbanoambiental y afrontar el cambio climático. Consideramos que, como consecuencia de esta mínima intervención, el paisaje vernáculo se va a integrar más a la ciudad y, junto con la vegetación preservada y las ondulaciones del médano, se logrará un interesante parque lineal costero, que servirá a modo de prueba piloto para futuras intervenciones.
Matricula CAPBA 15953
